¿Cómo sanar las heridas infantiles?



Según cifras actuales de UNICEF  6 de cada 10 niños sufren maltrato físico a diario, cifra realmente alarmante. No sólo el maltrato físico afecta profundamente nuestra infancia, existe el rechazo, el abandono, la humillación, etc. que sufrimos en nuestros primeros años y es casi increíble que hayamos sobrevivido hasta éste momento. ¿Cómo sobrevivimos a nuestras heridas infantiles? Pero no a las heridas que dejan marcas en la piel sino aquellas que quedan grabadas a fuego en nuestro corazón, en nuestras células. ¿Cómo podemos cerrar esas heridas? ¿Por qué es importante cerrarlas? 


El dolor, como la respiración y los latidos cardíacos, forman parte de la vida. Los  griegos de la antigüedad hablaban del dolor como "perro guardián y ladrador", porque nos obliga a tomar medidas inmediatas para combatirlo. ¿Qué haces para superar el dolor de tus viejas heridas? 

Nuestra principal herida deriva de que  perdemos el norte de nuestro propósito. Es decir, dejamos los deseos de nuestro corazón de lado. ¿Por qué ocurre esto? por la simple razón de que creemos que somos víctimas de las circunstancias y le damos connotaciones de “terrible” a lo que nos ha ocurrido.  Todos tenemos heridas infantiles, pero la idea es crecer y no quedarnos atascados en el tiempo, ni en el dolor. 

¿Qué puedo hacer para cerrar mis heridas infantiles?

1) Deja de negar el dolor: El niño para poder sobrevivir y sobreponerse a su dolor infantil,   va cubriéndose de capas, máscaras,  corazas o mecanismo de defensa que le curten la piel y lo hacen fuerte para aguantar las "cruentas tormentas de la vida".  De esta manera vamos enterrando el dolor y el sufrimiento en las profundidades de nuestra psiquis. 

"Sin conciencia no hay dolor, durante la anestesia con ketamina, desaparece la actividad inductora de dolor de la corteza somatosensorial. Por eso no se percibe el bisturí del cirujano". 
Burkhart Bromm

La idea es aceptar que tenemos esas heridas, abrirlas. Y dejar que corra libremente, te aseguro que no te desbordaran.  Cuando las reconocemos, podemos sacar todo “lo contenido” y nos sentiremos más relajados y libres.

2) Descubre el aprendizaje de las heridas: Algo que he comprendido a lo largo de mi vida, es que aún en las circunstancias más duras, tienen una razón de ser y son una fuente inagotable de aprendizaje. Cuando somos capaces de buscar la luz en medio de la oscuridad, empieza el proceso de sanación. Porque nos haremos más fuertes, buscando para que nos puede ser útil en éstos momentos de nuestra vida haber experimentado dicha situación.

"Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete y lo que aceptas te transforma.”
 Carl G. Jung

Lo más importante es que tus heridas volverán a ti una y otra vez, hasta que decidas abrirlas completamente e iniciar una sanación profunda, porque atraemos hacia nosotros comportamientos y actitudes de los demás, en función de nuestras heridas. 

3) Reconocer que nuestra percepción es una lectura de la situación: Por ejemplo, supongamos que tus padres te abandonaron. ¿por qué dices esto? Ah! por que te dejaron con tus abuelos mientras ellos trabajaban. ¿Es eso abandonar? para la mente de un niño lo ES, pero para la de un adulto NO. Como puedes ver todo es cuestión de percepción.

“La experiencia nos enseña que en la percepción visual existe una discrepancia entre la realidad física y psíquica” 
Joseph Albers

Si bien es cierto, muchas de las situaciones que has vivido han sido muy dolorosas (abusos, maltratos, etc.) Pero son hechos pasados ¿cierto? el problema radica que en el Aquí y ahora, haces lecturas mentales de eso que sucedió 

4) Liberarte de la creencia de que los acontecimientos pasados son los responsables de tu situación actual: En todo caso son “tus voces internas” las que están causando tu situación actual. Reflexiona ¿Qué te dices a ti mismo con respecto a las relaciones de pareja? ¿Qué te dices en relación a la prosperidad? Son tus propias voces internas las que sabotean una y otra vez tu presente y van creando tus circunstancias.  Recuerda aquello de la “profecía autocumplida” o “Efecto Pigmalión”.

“Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, en ambos casos tienes razón” 
Henry Ford
Deja de mirar el pasado pasa página con un corazón agradecido. Permite que la reconciliación con el que fuiste ayer se reconcilie con el que eres hoy...porque sólo así tendrás fuerza para SER hoy, mañana y siempre.

5) Vive en el instante presente, eso no significa que tienes que caer en exceso. Se trata más bien de disfrutar de lo que sea que vivas en este momento, dejando de buscar culpables o llevando la mochila de viejos resentimientos que a la larga no hacen daño más que a ti mismo. 
 “Si usted no es feliz aquí y ahora, nunca lo será.”
Taisen Deshimaru

Es importante sanar nuestras viejas heridas porque de lo contrario las seguiremos atrayendo a nuestra vida una y otra vez. Llenando nuestra vida actual de sufrimiento y dolor y lo que es peor, llenando de cargas y de percepciones limitantes a nuestros hijos y seres queridos. 

Honrar tus experiencias pasadas, tus viejas heridas, tus circunstancias y a tus ancestros te brinda la fortaleza para ir hacia la vida y pasar un gran legado a las siguientes generaciones. El mundo está esperando por ti ¿Seguirás relamiendo tus heridas?


¿Qué te ofrezco para sanar tus viejas heridas?


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  • También te recomiendo mi libro “Pido permiso a mis padres”, donde te ofrezco ejercicios que te ayudarán a tomar conciencia y salir de la  “anestesia mental” que te impide sanar tus heridas. 
  • También puedes dejar tus preguntas como comentarios y con gusto te responderé
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¡Gracias por estar presente!

Escrito por Luz Rodríguez
Contacto: admin@ordenesdelamor.org

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